Éxodo
Éxodo - Celebraciones

ESTAD EN VELA

 

Autor : Evaristo Villar 

ESTAD EN VELA
TEXTOS PARA LAS LECTURAS
ORACIÓN DE LA COMUNIDAD
Dimensión simbólica de la realidad

No podemos ocultar el hecho de que,
en el universo sacramental cristiano,
se ha operado un proceso de momificación ritual.
Los ritos actuales hablan poco por sí mismos.
Necesitan ser explicados.
Y una señal que tiene que ser explicada no es señal.
Lo que precisa de explicación no es la señal,
sino el Misterio contenido en la señal.
A causa de esta momificación ritual,
el hombre moderno, secularizado,
sospecha del universo sacramental cristiano.
Puede verse tentado a cortar toda relación con el símbolo religioso.
Pero al hacer esto no sólo corta con una riqueza
importante de la religión;
cierra simultáneamente las ventanas de su propia alma,
porque lo simbólico y lo sacramental constituyen
dimensiones profundas de la realidad humana.

Leonardo Boff, en Los sacramentos de la vida


La estrella venida

En el naranjo está la estrella.
¡A ver quién puede cogerla!

¡Pronto, venid con las perlas,
traed las redes de seda!

En el tejado está la estrella.
¡A ver quién puede cogerla!

¡O, qué olor a primavera
su pomo de luz eterna!

En los ojos está la estrella.
¡A ver quién puede cogerla!

¡Por el aire, por la yerba!
¡Cuidado, que no se pierda!

¡En el amor está la estrella!
¡A ver quién puede cogerla!

Juan Ramón Jiménez


Confianza en el Padre

No andéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer, ni por el cuerpo, pensando qué vais a vestir; porque la vida vale más que el alimento y el cuerpo más que el vestido. Fijaos en los cuervos: ni siembran ni siegan, ni tienen dispensa ni granero y, sin embargo, Dios los alimenta. Y ¡cuánto más valéis vosotros que los pájaros!... Fijaos cómo crecen los lirios: ni hilan ni tejen, y os digo que ni Salomón en todo su fasto estaba vestido como cualquiera de ellos. Pues si a la hierba que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe?... Tranquilizaos, rebaño pequeño, que es decisión de vuestro Padre reinar de hecho sobre vosotros.

Lucas 12


Criados vigilantes

Tened el delantal puesto y encendidos los candiles: pareceos a los que aguardan a que su amo vuelva de la boda para, cuando llegue, abrirle en cuento llame. Dichosos esos criados si el amo al llegar los encuentra en vela: os aseguro que él se pondrá el delantal, los hará recostarse y les servirá uno a uno; si llega entrada la noche o incluso de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. Esto ya lo comprendéis: que si el dueño de la casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Por eso, estad también vosotros preparados, pues cuando menos lo penséis llegará este Hombre.

Lucas 12


P. Gracias, Padre/Madre nuestro,
porque en esta mañana de fin de curso
nos estás invitando a detener momentáneamente nuestros pasos
y revivir nuestras mejores experiencias;
nos invitas a seguir caminando siempre con los ojos bien abiertos.

L1. Tú no eres un Dios que apueste por un ser humano
temeroso e inseguro,
más preocupado por su futuro inmediato
que por una vida con sentido;
acaparador de todas las seguridades
y descuidado de los demás.
Tú apuestas por un ser humano libre y creativo,
emprendedor y en nada temeroso del riesgo.

Asamblea. Dichosa la persona que se fía de ti
como la flor del campo que no hila,
como los pájaros del cielo que no siembran ni cosechan.

L2. No es el tuyo ese tipo de hombre
que todo lo tiene y nada espera,
que ve la realidad siempre plana y uniforme,
inmóvil, sin profundidad, sin misterio,
de la que no cabe esperar ninguna sorpresa,
porque ya la historia es la única maestra de la vida.
La tuya es más bien esa raza humana
que aprende y que comprende,
que se deja sorprender por lo inesperado;
que espera siempre, que se fía siempre,
que aguanta siempre.

P. Con los pequeños gestos
que hemos ido realizando en este curso
para hacer de este mundo y de esta Iglesia
lugares de alianza y convivencia,
más fiados de ti que de nuestras propias fuerzas,
venimos, Señor, esta mañana a cantarte:

Asamblea. SANTO, SANTO, SANTO, SANTO.

P. Frecuentemente somos víctimas
de nuestra propia inconsciencia:
por lo que tienen de misteriosas, de apocalípticas,
nos impresionan más tus palabras sobre la vigilancia
“estad siempre preparados,
pues cuando menos lo penséis llega la Señor”,
que tu invitación a la confianza:
“no temáis, porque a vuestro Padre
le ha parecido bien daros el Reino”.

Asamblea. A muchos siglos de distancia, seguimos padeciendo
el mismo despiste de los discípulos de Emaús:
caminamos lamentado la ausencia
de quien va a nuestro lado haciendo el mismo camino .

L3. En cada momento de nuestra comunidad,
reunida en su nombre,
está presente el Señor,
que no viene para juzgarnos,
sino para invitarnos a servir y a vivir conviviendo.
Porque no es propio del cristiano quedarse plantado,
mirando nostálgicamente al cielo.
En cristiano se está siempre en espera,
con el delantal del servicio bien ceñido
y el candil de la esperanza
iluminando la transformación de este mundo nuestro
en hogar de todos y casa común de la humanidad.

Asamblea. La Eucaristía es nuestro mayor signo
de transformación de la realidad:
nos invita a romper con una economía
de acumulación y discriminación
y nos ayuda a apostar por otra
de convivencia y distribución paritaria.

P. Como hizo Jesús, movido por el Espíritu,
en aquella tarde con el pan...
y luego con el vino.

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P. Contra la tentación de instalarnos
en la seguridad de una vida ya hecha,
está la indignación
y el compromiso con las causas no resueltas;
contra la tentación de autojustificar
nuestra propia debilidad
está la rebelde confianza en un Espíritu
que levanta del polvo al humilde y al sin poder .

L4. Nuestros proyectos,
los humildes siete proyectos de nuestra comunidad,
son un símbolo evidente de que el mundo no marcha bien;
son demasiado grandes los gritos de los pobres.

Asamblea. Líbranos, Señor, de los acomodados y satisfechos;
danos la incómoda actitud
de los inquietos y emprendedores,
de los que no temen poner en riesgo la propia vida
para hacer de este mundo
un lugar donde todos podamos vivir.

L5. A pesar del triunfalismo que representa
todo lo que se mueve en torno al Papa,
la Iglesia está sumida en una enorme incertidumbre:
se llenan los estadios
y se quedan vacíos los templos.
La Iglesia no sabe cómo tratar
con el pluralismo religioso actualmente existente,
no sabe qué hacer con la monumental
crisis de fe que azota a todas las religiones.
Vive temerosa, acomplejada,
reacciona tarde y con poco sentido...

Asamblea. Líbranos, Señor, de la pérdida
de la confianza en tu presencia.
¿No vas tú, como en tantas otras ocasiones,
caminando a nuestro lado, delante de nosotros?
¿No es la crisis, como ocurrió
en el camino de Jerusalén a Emaús,
una buena noticia,
un momento propicio
para volver a la originalidad de tu Evangelio?

L4. En esta comunidad nuestra hemos sido testigos
de importantes hechos en este curso:
varias personas se han unido con ilusión
a nuestra convivencia;
siete niños se han sentado por primera vez
a nuestra mesa;
hemos continuado apoyando con generosidad
proyectos de humanidad y cercanía
a las personas del tercero y cuarto mundos
que lo están pasando mal...

Asamblea. Líbranos, Señor, de la rutina,
de no dejarnos sorprender por la realidad.
¿Seguiremos en la ceguera de no ver
en lo que nos pasa un nuevo signo de tu Reino?
Déjanos oír con libertad las dos máximas
que hoy nos has entregado en tu evangelio:
“tened el delantal puesto
y los candiles encendidos, estad en vela” y
“no temáis, porque a vuestro Padre
le ha parecido bien daros el Reino”...

P. Brindemos por todo esto al Padre:
por Cristo, con él ...