EL OLVIDO DEL DESIERTO
Éxodo 101 (nov.-dic’09)
Autor : Pilar Yuste
Mientras cerramos esta edición la vida dibuja un rostro concreto a un artículo sobre el olvido (que no memoria) que sufre el pueblo saharaui. Una saharaui agoniza en el aeropuerto de Lanzarote. No es desconocida. Amineto Haidar es un símbolo de resistencia y dignidad de un pueblo que ya lo es en sí. No es la primera vez que se ve obligada a emprender una huelga de hambre, ni la primera en mirar a la muerte de frente. Sufrió todo tipo de torturas durante los cuatro años de encierro en una cárcel clandestina marroquí, y pertenece a un pueblo que ve cómo los años de desierto van borrando sus legítimos derechos.
La llamada Gandhi saharaui venía de recoger uno más de sus galardones en reconocimiento de su defensa pacífica de los derechos humanos. Por ello sorprende escuchar opiniones de condena sobre su huelga de hambre (se calcula que Gandhi realizó unas 17, y algunos confesos terroristas con dos han tenido suficiente para ser escuchados) a personas que no cuestionan la enésima vulneración de sus derechos realizada por Marruecos al despojarle de su pasaporte, y de España al admitir a una ciudadana expulsada sin el mismo. Y sorprende que el ministro de Justicia marroquí diga que ella “ha provocado esta situación” y que “las víctimas de la acción de esta mujer son Marruecos y España” –sic-.
Lo que es obvio es que este gesto está rescatando la cuestión saharaui de un vergonzante olvido. Una de las mayores lacras de nuestra reciente historia, sencillamente porque se está produciendo ahora mismo en contra de todas las orientaciones históricas y de derecho internacional, manteniendo una irregular situación perpetuada desde 1975. La responsabilidad española comienza con un proceso de descolonización que eufemísticamente podemos calificar de inconcluso. Marruecos no consiguió demostrar su derecho de pertenencia sobre esta colonia española, y recurrió al fósforo blanco y el napalm para asolar a los disidentes de la invasión de la marcha verde. Así se aboca a conciudadanos nuestros (muchos conservan su DNI como su más preciado tesoro) a un infernal exilio en el desierto argelino en el que ha sido capaz de crear un estado de la nada. Y continuamos cediendo con una pleitesía absoluta a los chantajes de una monarquía torturadora que no cuenta con otra virtud que el apoyo norteamericano y francés. Paradójicamente como país no sólo no nos beneficiamos económicamente del expolio (algo que además de inmoral sería ilegal), sino que ante la prohibición de vender armas a un gobierno de estas características, sencillamente se las regala. Y así, por ejemplo, nuestro gobierno regaló ocho bombarderos a Marruecos en enero de 2008, para “fortalecer la especial relación de hermandad entre las Fuerzas Armadas de España y Marruecos”.
Pax iusticiae. Por ello conviene recordar que cuando en 1991 el Frente Polisario pactó ante la ONU un alto el fuego que vendría seguido de un referéndum de autodeterminación, nadie podría imaginar que seríamos pasivos espectadores de su boicot. La paciencia de este pacífico pueblo se acaba, pero sin duda hay mucha más violencia en el silencio cómplice que en un supuesto fin del armisticio.
Por eso necesitamos recordar (volver a pasar por el corazón), hacer memoria viva, y hacerlo de modo crítico y profético.
El pueblo español es solidario en general, y muy especialmente con Sáhara con iniciativas de todo tipo:
Asociaciones: muchas en la Coordinadora
Estatal de Asociaciones
de Solidaridad con Sáhara (CEAS)
con el programa estrella de Vacaciones
en paz (once mil peques).
Ayuntamientos y Comunidades
Autónomas: Caravanas solidarias y
proyectos.
Económicas: WSRW, Observatorio
de Recursos Naturales de Sáhara
Occidental. Toda una lección
de resistencia eficiente.
Políticas: Consejo de la Juventud,
“Todosconelsahara.com” para el
reconocimiento del F. Polisario como
interlocutor. No olvidemos que
no formamos parte de los 81 países
que reconocen la RASD (República
Árabe Saharui Democrática).
Artísticas: Fisáhara y Artifarity,
“El Sáhara no se vende”, la Noche en
Blanco en Madrid.
Culturales: Ante el nulo apoyo
del Instituto Cervantes para la promoción
del castellano en un pueblo
que siempre ha sido fiel a nuestra
lengua, el proyecto de un Bibliobús
español es financiado por… el Gobierno
Vasco.
Deportivas: Sáhara Maratón, y
los sencillos proyectos de Fundación
Estudiantes.
Educativas: Iniciativas de Universidades,
o el proyecto ACERCÁNDONOS
nacido en el IES Ramiro de
Maeztu de Madrid y en Estudiantes.
Nuestra asociación, que también trabaja
en la formación en valores dentro
del centro y en África negra, tiene
a “Sáhara en el corazón del
Ramiro”. Siete jóvenes saharauis estudiando
en Madrid –en los campamentos
no hay secundaria–, pequeños
proyectos educativos, viajes a
Tindouf con nuestro alumnado (un
proyecto al que se han sumado otros
institutos). La dureza de su paisaje,
de la pobreza y de la injusticia contrasta
con la hospitalidad de su pueblo.
No vuelven los mismos.
¿Solidaridad sin justicia? Si ninguna causa social recibe tanto apoyo social, ¿por qué consentimos que nuestros sucesivos gobiernos miren para otro lado? Como comentaba diplomáticamente Brahim Gali (histórico dirigente Polisario) “quizá su democracia sea demasiado joven”. Y en nuestras manos está dejar de consentirlo.
Utopías hechas historia: El sistema TDT me ha obligado a tirar mi viejo televisor. Me dolió sobre todo por una pegatina desgastada, Free East Timor, que pegué cuando usamos el aparato en un acto en apoyo a esta antigua colonia portuguesa invadida por Indonesia en el contexto de la fiesta del PCE. Si ellos pudieron…

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